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El colchón y la sábana no se compran al mismo ritmo. El colchón es una decisión de cinco a diez años que se toma una vez por habitación. La sábana, en cambio, es un nivel de stock que se repone con el hotel funcionando alrededor. Por eso esta categoría va dividida en dos.
Con tres se trabaja: uno puesto, uno en lencería y uno en lavandería. Añada una cuarta dotación por cama si la lavandería tarda más de un día o el hotel va casi lleno. Pida siempre dotaciones completas y las habitaciones seguirán conjuntadas a medida que los juegos se gasten.
No, y normalmente no se piden juntos: los colchones se cambian planta por planta en una reforma y la ropa de cama se repone cada temporada. Lo que sí tiene que cuadrar es el grosor del colchón con el bolsillo de la sábana bajera. Un colchón de 26 cm bajo una bajera corta se suelta por la noche, y eso lo paga el personal de pisos cada mañana.
Dentro de lo que da el tejido, sí: la misma ficha técnica —gramaje, ligamento, bordado, referencia de color— se repite pedido tras pedido. Los baños de tinte sí varían un tono entre partidas, así que unas docenas de toallas repuestas a media vida útil no quedarán exactamente igual que las originales. Si repone por plantas o por bloques de habitaciones, la diferencia no llega a verse dentro de una misma habitación.