Velocidad
Hasta 20 pintas por minuto con el modelo de 4 grifos
Hasta 20 pintas por minuto, sin espuma de más y sin desperdicio. El cliente se queda mirando cómo sube la cerveza dentro del vaso, y la barra factura más.
Bottoms Up llena el vaso desde abajo con una válvula magnética patentada, en lugar de tirar la cerveza por el grifo de siempre. Todos los vasos salen iguales y salen rápido: sin espuma de más, sin derrames y sin cerveza de sobra en la bandeja.
Está pensado para locales de mucho volumen: la pinta se sirve en segundos, el personal queda libre para otra cosa y el cliente se lleva una escena que no ha visto en otra barra.
Por qué merece la pena pasar la barra a los dispensadores Bottoms Up
Hasta 20 pintas por minuto con el modelo de 4 grifos
El cliente saca el móvil y comparte el llenado desde el fondo del vaso
El llenado automático permite al personal servir más rápido, dedicar tiempo a la venta sugerida de cócteles y subir el beneficio de la barra
Sin espuma de más, sin desperdicio, volumen exacto
La mayoría de los locales venden más en cuanto el personal se libera
Se pone el vaso en la placa y se pulsa una vez: en su primer turno se tira como un veterano
Montar el dispensador Bottoms Up no tiene complicación. Solo hace falta esto:
No hace falta fontanería ni obra: se enchufa, se conectan las líneas y en unos minutos se está sirviendo.
20
pintas por minuto
Velocidad media con el Bottoms Up de 4 grifos. Justo lo que pide la hora punta.
59%
Crecimiento de la facturación
Subida de facturación que declaran las barras al servir más rápido y aprovechar mejor al personal.
1%
Espuma desperdiciada
El llenado exacto acaba con los excesos, los derrames y la espuma de más.
El trabajo lo hace el vaso. Lleva un imán en el fondo, apoyado sobre una junta tórica de goma: la placa levanta el imán, la cerveza sube por el orificio y, con el vaso lleno, el imán vuelve a caer y cierra el fondo. Nada pasa por el borde, así que no se forma espuma.
Una pulsación por pinta: no hay técnica que enseñar ni maneta que vigilar. Lo único que hay que prever es la cristalería, porque la válvula solo funciona con vasos de fondo magnético.
Da igual si lleva un bar de barrio o un local de gran aforo: los dispensadores Bottoms Up vienen en varias configuraciones para ajustarse al ritmo y al sitio que tenga. Elija el que encaje con su barra.
Los tres comparten la misma carcasa de acero inoxidable y la misma válvula magnética; lo que cambia es el número de grifos y, con él, el espacio en la barra y los barriles que hay detrás. El peso neto va de 6 kg en el de un grifo a 15 kg en el de cuatro.
La opción de entrada para locales pequeños. Una placa, un barril y unos 6 kg sobre la barra: suficiente para un rincón de taproom o para una cafetería que añade cerveza de barril.
Ver este modelo
Opción equilibrada para un ritmo medio. Dos placas juntas y dos barriles: en un turno cargado nadie hace cola detrás de una sola línea.
Ver este modelo
Velocidad máxima para barras con trabajo. Cuatro placas, hasta 20 pintas por minuto y cuatro barriles independientes: una ronda entera sale de la barra de una vez.
Ver este modeloBottoms Up todavía sorprende, pero eso dura lo que dure. Con más clientes que atender y un personal cada vez más caro, las barras están automatizando; dentro de unos años, un sistema así lo tendrá cualquiera. Quien lo pone ahora aprovecha la novedad y se gana al cliente antes de que deje de serlo.
El vaso lleva un imán pequeño en el fondo, apoyado sobre una junta tórica de goma. La placa levanta ese imán, la cerveza sube por el orificio del fondo y, cuando el vaso está lleno, el imán baja y vuelve a cerrarlo. Nada cae desde el borde, así que la cerveza se agita poco y apenas hace espuma.
Depende de la velocidad que necesite. El de un grifo encaja en locales pequeños y en barras con poco sitio; el de dos aguanta una barra con trabajo; el de cuatro está hecho para la hora punta, con hasta 20 pintas por minuto. Cada grifo va a su propio barril, así que el de 4 grifos sirve además cuatro cervezas distintas.
Un barril, una botella de CO2 para la presión, un enfriador de cerveza y un detector de espuma en la línea. El dispensador va encima de la barra y se conecta a esas líneas: no hay fontanería ni hay que abrir hueco en la encimera.
No. Dentro no hay refrigeración, así que la cerveza tiene que llegar ya fría: de eso se encarga un enfriador de barriles montado en la línea, antes del dispensador. Si los barriles no están en una cámara frigorífica, habrá que preverla.
Cristalería disponible:
Todos tienen su propia ficha de producto — vasos con fondo magnético, de plástico y de vidrio. La cristalería corriente no se llena en la placa, así que pida los vasos junto con la máquina.
Conexión monofásica de 100–240 V, así que la misma unidad vale para las redes del Reino Unido, Europa, Australia y Oriente Medio. Díganos a dónde va y le confirmamos el tipo de enchufe antes del envío.
Los tres son modelos de sobremesa con carcasa de acero inoxidable. El peso neto ronda los 6 kg en el de un grifo, 9 kg en el de dos y 15 kg en el de cuatro. Antes de diseñar la barra, pídanos las medidas exactas del modelo que esté mirando.
Los dispensadores se fabrican a medida, así que cuente con 3–5 semanas desde que se confirma el pedido. Si su fecha de apertura no da para tanto, díganoslo y miramos qué se puede hacer.
Sí: todos nuestros sistemas de dispensación Bottoms Up llevan una garantía de 1 año.
Escríbanos o mándenos una consulta aquí abajo: le ayudamos a servir más rápido, a perder menos cerveza y a ganar más.