Son dos máquinas distintas y no hacen lo mismo. La de haze extiende un velo uniforme y casi invisible por toda la sala y lo mantiene durante horas: es la que pide el parque de iluminación. La máquina de humo suelta una nube visible que se disipa en minutos, y esa es la que quieren la pista de baile y las entradas.
El humo es una nube densa y visible, de efecto. El haze es una bruma fina y uniforme que hace que los haces y los láseres se vean en toda la sala. Varias máquinas de esta categoría hacen las dos cosas.
Puede, según el tipo de detector y dónde esté colocado: los térmicos y los ópticos reaccionan de forma distinta al humo y al haze. Díganos cómo es su local y le señalamos qué hay que tener en cuenta.
Los de base agua se disipan antes y van bien para efectos puntuales. Los de base aceite se quedan más tiempo en suspensión, y por eso son los habituales en una máquina de haze. Indicamos el líquido que lleva cada máquina.
La máquina de humo profesional da la nube visible de un drop o del momento en que se descubre algo en escena. El haze es lo que mantiene los haces a la vista toda la noche. Las dos entran en el mismo pedido de equipamiento para eventos que la iluminación, porque la mesa de control tiene que gobernarlas a la vez.