Un proyector gobo se elige por cuatro datos. Cuánto tiene que tirar, si va dentro o a la intemperie, si la imagen se mueve y cuántos diseños hacen falta. Con eso quedan fijados la potencia, el grado IP, la rotación y el número de gobos que pide su local.
El proyector gobo lanza un logotipo, una promoción o un motivo decorativo sobre el suelo, una pared o la fachada de un edificio. Lo hace con una fuente de luz LED y un gobo impreso. El problema es que bajo esa misma idea hay modelos de 15 a 400 W, con precios que van de 265 $ a más de 4.000 $. Equivocarse sale caro por los dos lados: con poca potencia el logotipo se lava en una terraza iluminada, y con demasiada ha pagado usted precio de fachada para alumbrar el suelo de la barra. A continuación, cómo se clasifican estos proyectores, qué características deciden de verdad la compra y qué tipo encaja en cada local.
¿Qué tipos principales de proyector gobo hay?
La primera clasificación es por potencia, porque de ella dependen la distancia a la que llega la imagen y lo bien que aguanta frente a la luz ambiente; el resto —estanqueidad, rotación, número de gobos— se decide después. Así se reparte la gama:
| Potencia | Distancia de tiro | Interior / exterior | Para qué | Precio |
|---|---|---|---|---|
| 15–25 W | 1–10 m | Interior (IP20) o estanco (IP65) | Interiores de bar y restaurante; logotipo en suelo o pared cercanos | 265–575 $ |
| 30–55 W | 2–55 m | Disponible en IP65 | Interiores grandes, terrazas, accesos, fachadas a media distancia | 518–1.093 $ |
| 80–150 W | hasta 80–150 m | IP65 | Fachadas de edificio, locales grandes, marca a pie de calle | 1.081–2.185 $ |
| 200–400 W | hasta 250 m | IP65 | Fachadas de tiro largo, grandes instalaciones, proyectos | 2.001–4.175 $ |
La mayoría de bares y restaurantes se quedan en las dos primeras filas. Las potencias altas están pensadas para edificios y tiros largos, no para un logotipo en el suelo junto a la barra. La primera decisión, entonces, es ser honesto con la distancia y con la luz que hay, y no comprar la caja que más alumbra.
¿Cuánta potencia necesita un proyector gobo?
La potencia se ajusta a la distancia de tiro y a la luz que haya en la sala; no hay decisión más importante que esa. Un equipo de 15 W proyecta una imagen nítida entre 1 y 10 m, que es lo que piden la mayoría de logotipos de interior y de proyecciones sobre el suelo. Para una sala grande, una terraza o una fachada corta, suba a 30–55 W. Los 80–400 W solo tienen sentido cuando se ilumina un edificio desde el otro lado de la calle o del aparcamiento: ahí la imagen recorre de 80 a 250 m.
La luz ambiente pesa tanto como la distancia. Lo que se ve nítido en un lounge en penumbra se lava en una terraza a pleno sol, así que con luz de día o en espacios muy iluminados conviene subir un escalón. Dos detalles prácticos van pegados a la potencia. Los equipos de menos vatios se refrigeran por convección y no hacen ruido, lo que encaja en un comedor tranquilo; los de más vatios llevan refrigeración activa con un pequeño ventilador. Y los de potencia alta montan un gobo mayor —48 mm frente a los 37 mm estándar—, lo que condiciona el arte final que encargue.
Interior o exterior, imagen fija o giratoria: el resto de características
Fijada la potencia, el encaje lo terminan de decidir otras tres características:
- Grado IP: interior o exterior. Los modelos IP20 valen solo para interiores secos; en exterior, en fachada o en zonas húmedas —una terraza, un bar de piscina— hace falta una carcasa estanca IP65, o el equipo no aguanta una temporada.
- Imagen fija o giratoria. El proyector estático mantiene una sola imagen, que es lo que pide un logotipo. El modelo con rotación de imagen la hace girar o animarse. En una pista de baile o en la entrada, ese movimiento es lo que engancha la mirada.
- Un gobo o varios. Con un solo gobo el diseño se mantiene hasta que alguien lo cambia a mano. Los modelos multigobo alojan 3, 4, 6 o 9. El cambio va por temporizador, con un retardo de 5 a 45 segundos. Así se alternan el happy hour, la promoción de temporada y el logotipo sin que nadie toque el equipo.
Las gamas superiores añaden mando a distancia, regulación de intensidad y estrobo. Falta una pieza que casi nadie mira en la ficha técnica: la imagen. El gobo de vidrio se fabrica a medida y se compra aparte; es una impresión fotográfica a todo color sobre vidrio templado, desde 46 $. Cuente con él —o con un juego de varios— dentro del presupuesto del proyector.
¿Qué proyector gobo encaja en su local?
Si parte de qué va a iluminar y dónde, el modelo se elige casi solo; estos son los casos habituales:
Un logotipo en el suelo o en la pared, dentro del bar. A 1–10 m sobra con un equipo de interior de 15 W. Es silencioso y ocupa poco. La opción directa es el proyector gobo de interior de 15 W, desde 265 $.
Una terraza, un acceso o una fachada a la intemperie. Aquí toca carcasa IP65, con la potencia ajustada al tiro: 30–55 W para una fachada corta y más si el edificio es alto. El modelo multigobo se paga solo cuando hay promociones que van cambiando a lo largo de la temporada. El proyector de 40 W con 3 gobos las va pasando solo, sin subirse a una escalera.
Marca a pie de calle, sobre el edificio. Aquí es donde encajan las potencias altas. Un proyector de 150 W IP65 con rotación de imagen lleva un logotipo nítido y animado a lo ancho de una fachada, a distancia. Es la herramienta para convertir el propio edificio en el rótulo.
Entre medias, el escalón lo marcan la distancia y la luz. Interiores y tiros cortos se quedan en 15–30 W; terrazas y fachadas cortas, en 30–80 W; un edificio entero pide 150 W para arriba. Cuando dos escalones quedan muy cerca, suba si hay luz de día y baje si la sala está en penumbra.
Errores habituales al elegir
- Quedarse corto de potencia para la luz que hay. Lo que alumbra mucho en un showroom en penumbra se lava con luz de día, así que la potencia se calcula contra el espacio real y no contra la demostración.
- Poner en la calle un modelo de interior. Un IP20 no sobrevive a una terraza ni a una fachada: fuera, la estanqueidad es IP65 o nada.
- Olvidarse del gobo. El proyector solo pone la luz. La imagen es una pieza aparte, hecha a medida. Encargue el arte final a la vez que el equipo, no después.
- Pasarse de vatios. Un proyector de 150 W sobre el suelo de una barra es dinero gastado en un alcance que no va a usar nunca; el escalón se ajusta al trabajo.
- Un solo gobo cuando hacían falta varios. Si va a alternar promociones o motivos de temporada, el modelo multigobo le ahorra el cambio manual. Cada semana, si no, alguien tiene que subirse a cambiarlo.
¿No sabe qué escalón le corresponde? Díganos la distancia de tiro, si va dentro o fuera y si quiere un solo logotipo o diseños que se alternen. Le indicamos la potencia y el modelo, y el gobo que le acompaña.



