Los robots camareros —robots meseros, en buena parte de Latinoamérica— son unidades autónomas que sacan los platos a la mesa y devuelven la vajilla sucia a cocina. No toman comandas ni hablan con el cliente. Lo suyo es andar, y en un comedor grande andar es casi todo el turno de un ayudante de camarero.
Lleva platos, bebidas y vajilla sucia entre cocina y mesa. Cubre los desplazamientos cuando la sala va cargada o falta personal, y los camareros se quedan con el cliente.
Mapea la sala y esquiva obstáculos con sensores. El personal carga las bandejas y envía el robot a la mesa. Díganos la distribución de su sala y le decimos qué configuración hace falta.
Varias bandejas por viaje, y el número exacto depende del modelo. Díganos sus comensales y su estilo de servicio y le buscamos la capacidad que encaja.
Un robot camarero de restaurante o robot de bandejas lleva los platos del pase a un número de mesa y quita los desplazamientos del servicio sin meterse en la elaboración. En un comedor de empresa hace lo mismo. Estos robots de servicio rinden mejor en salas con pasillos anchos y rectos y sin escalones.