El cuello de botella casi nunca está en el envoltorio: está en el etiquetado, que es el paso que tiene que salir bien en todas y cada una de las cajas y que, si sale mal, ya no se arregla más adelante. Al final de línea van la etiquetadora industrial, la flejadora y la retractiladora, y por delante de ellas los pasos de sellado y embolsado.
Envuelve el producto o la caja en film y lo retrae con calor, para protegerlo y para presentarlo. Aquí las hay semiautomáticas 2 en 1 y automáticas de barra en L con túnel de retractilado.
Sí: flejadoras automáticas de PP y PET para atar y agrupar cajas, etiquetadora de sobremesa para botella redonda y codificadoras inkjet para fechas y lotes.
Sí: los equipos van de semiautomáticos de sobremesa para lotes puntuales a automáticos en línea. Díganos envases por minuto y formato del envase y se lo ajustamos.
La selladora térmica cierra barquetas con film y bolsas, y es el punto de partida más barato. La selladora por inducción pone el sello de aluminio bajo el tapón para líquidos. La termoselladora de barquetas hace las dos cosas a volumen y añade atmósfera modificada, que es lo que compra vida útil y no solo un envase cerrado.
La flow pack, también llamada envasadora horizontal, pasa el producto por un tubo de film y sella los dos extremos: va bien para barritas, pan y piezas sueltas. La envasadora vertical forma la bolsa, la llena y la sella en una sola pasada vertical, que es lo que necesita para patatas, polvos y cualquier cosa que se vierta. Las dos se venden como envasadora form fill seal, así que pregunte en qué eje trabaja.
Una embolsadora para bolsa premontada, una fechadora para el lote y el consumo preferente, una cinta transportadora industrial entre puestos y otra hasta el palé. Los sistemas de envasado automático son estas mismas máquinas enlazadas y sincronizadas: el dinero está en la sincronía, no en las máquinas.