No hay depósito que pierda calor durante la noche, porque el calentador de agua instantáneo calienta el agua mientras la atraviesa. Por eso la ducha de una habitación o el fregadero de servicio tienen agua caliente en pocos segundos. En el catálogo hay modelos eléctricos de pared de 3,5 a 8,5 kW, y cada uno se elige para una ducha o un lavabo concretos, no para todo el edificio.
Lo deciden la potencia y la temperatura a la que entra el agua de red. Con 8,5 kW, el aparato eleva unos 5 litros por minuto 25 °C por encima de esa temperatura de entrada, y así alimenta una ducha con rociador de bajo caudal siempre que el agua llegue a 15 °C o más; con agua más fría o con una ducha de lluvia hay que subir la potencia o reducir el caudal. Indíquenos la temperatura de entrada y la grifería, y le proponemos la potencia adecuada.
Pida a su instalador una línea monofásica exclusiva dimensionada para el aparato: uno de 8,5 kW demanda cerca de 37 A a 230 V. Hacen falta además una toma de agua fría y una pared que aguante el peso. Como los dos modelos actuales tienen protección IPX4, pueden ir junto al lavabo o dentro de la zona de ducha. La sección del cable y el magnetotérmico los marca la normativa eléctrica local, y la conexión corresponde a un instalador autorizado.
En una habitación con baño propio, lejos del circuito central de agua caliente, conviene el instantáneo, porque no hay nada que recalentar entre un huésped y el siguiente y ningún armario queda ocupado por un depósito. Donde se abren varios grifos a la vez, como en un spa o en las duchas del personal al cambio de turno, rinde mejor un calentador de acumulación o un sistema central de uso profesional.
Cada modelo tiene su pedido mínimo, indicado en la ficha del producto. Si el modelo que le interesa se vende a partir de varias unidades y usted necesita una sola para un piso o una casa de vacaciones, envíenos una solicitud de Pedido personalizado: le confirmamos si la fábrica puede servirla suelta.