El vodka sale ya frío, sin hielo que lo aguade, y la medida es la misma esté quien esté en la barra. Eso es lo que hace un dispensador de licores de sobremesa: mantiene los destilados a temperatura de servicio y sirve la dosis medida por el grifo.
Mantiene las botellas a una temperatura fija y sirve una medida exacta por el grifo, así que cada copa sale fría e igual a la anterior sin tocar la botella.
El vodka, el tequila, el aguardiente y los licores se sirven bien fríos. Los destilados envejecidos pierden aroma a esa temperatura, por eso casi ninguna barra pone el whisky en los grifos refrigerados.
Los modelos de sobremesa van desde enfriadores de un grifo de 500 a 600 ml hasta un equipo de 2 botellas con depósito de 1 L, y algunos sirven también vino. Díganos qué volumen mueve en punta y lo dimensionamos.
Sí. La máquina dosifica una medida fija en el grifo, que es lo que hace posible controlar el stock de destilados. Díganos si sirve 25 ml, 35 ml o 50 ml y le confirmamos que el modelo se ajusta a esa medida.
Puede, pero el frío aplana el aroma por el que se vende un buen whisky. Trabaje el equipo a temperatura ambiente y aprovéchelo por la medida exacta. Le indicamos qué modelo le conviene.
El enfriador de chupitos mantiene la botella a −18 °C y sirve la medida directamente desde ella. El dispensador de chupitos hace lo mismo con varias botellas a la vez, y el enfriador de tequila es esa misma máquina vendida por su uso más habitual. La máquina de chupitos congelados baja aún más y sirve granizado en vez de líquido. El que solo refrigera se queda a medio camino entre una cosa y la otra.