Al espresso le aporta más el molino de café que la propia cafetera. El presupuesto entre las dos máquinas, sin embargo, casi siempre se reparte al revés. Los que trabajamos son molinos de muelas, on demand o con dosificador.
La calidad del espresso sale de la constancia de la molienda, así que un molino de café profesional con las muelas ajustadas a su cafetera protege cada extracción. Un molino flojo tira por tierra una buena cafetera.
El on demand muele por cada café y da el máximo de frescura, mientras que el dosificador encaja en servicios de mucho volumen. Díganos su ritmo diario y le decimos cuál.
Las muelas se desgastan con el uso intenso y hay que reponerlas para mantener la molienda constante. Las planas de 64 mm a 98 mm y los juegos cónicos tienen cada uno su intervalo de servicio, y se lo indicamos en el modelo que elija.
Normalmente dos: uno reglado para espresso y que no se toca, y otro para descafeinado o filtro. Moler bolsas para vender es una tercera máquina, porque el molino industrial está pensado para ese trabajo y se desaprovecha en un espresso.