Tostar en el propio local cambia dos cosas: el margen por kilo y que nadie más en la ciudad sirva exactamente la misma taza. De eso se ocupan estas tostadoras de café industriales, en dos escalas: la de muestras y la de tienda.
Tostar uno mismo le da control sobre la frescura, el perfil de sabor y una historia que vender. A cambio pide metros de suelo, extracción y algo de formación.
Las tostadoras de muestras de 500 g a 1 kg valen para probar perfiles y microlotes, mientras que las de tienda trabajan lotes de 1,5 kg y llegan a 20 kg por hora, que ya es escala de cafetería. Díganos su volumen semanal y se lo dimensionamos.
Sí. Cualquier tostadora de café produce humo y cascarilla, así que necesita una extracción en condiciones. Le indicamos los requisitos del modelo que esté mirando.
Una tostadora de 3 kg cubre una cafetería que tuesta dos veces por semana. Una de 5 kg abastece dos o tres locales. Por encima de ahí ya se entra en maquinaria de industria alimentaria, con postcombustor y despedregadora, y la conversación deja de ser sobre una máquina y pasa a ser sobre una sala.