En bubble tea el nivel de azúcar es lo que pide el cliente —«50 %», «sin azúcar»—, y el local que dosifica a ojo falla justo en lo único que le habían pedido. El dispensador de sirope mide al mililitro, tanto el de cabezal de bomba como el dosificador automático.
Sirve fructosa líquida o sirope de azúcar por volumen al pulsar un botón, así que todas las bebidas salen con el mismo dulzor sin que nadie lo sirva a pulso.
El cabezal de bomba sale barato y cumple con poco volumen. El dispensador de sirope automático es más rápido y da siempre la misma medida, que es lo que empieza a contar en cuanto la barra de bubble tea tiene trabajo.
Los modelos de doble depósito llevan dos siropes, o un sirope y la fructosa en paralelo. Díganos cuántos sabores sirve y lo dimensionamos.
El de barra guarda el sirope de azúcar y lo sirve con bomba dosificadora, y el soporte de siropes de sabores hace lo mismo en un mostrador de café. El de bubble tea está hecho para fructosa más densa y conviene especificarlo aparte.