Los quitasoles para terrazas, de hostelería y no de jardín, se montan en brazo lateral o en mástil central y se sujetan con bases de mármol y de acero. Cuando lo que hay que cubrir es una superficie fija, entran las pérgolas bioclimáticas, con lamas que abren y cierran según el tiempo.
El de brazo lateral deja la mesa libre y encaja en terrazas justas de espacio. El de mástil central cuesta menos y aguanta más firme con viento. Envíenos el plano de mesas y le aconsejamos.
Una base con peso acorde al tamaño del paño: mármol, granito o placa de acero rellenable. Quedarse corto con la base es la razón habitual de que un quitasol acabe en el suelo.
Las lamas giran, así que la misma estructura da sombra, ventilación o techo cerrado bajo la lluvia, y la terraza sigue en servicio con más tipos de tiempo.
Pérgolas de lamas que cierran contra la lluvia y el iglú de terraza para el servicio de invierno: un habitáculo cerrado y climatizado para una sola mesa. En verano dan sombra y en entretiempo dan cobijo, que es cuando la terraza de verdad produce.