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Una vajilla para hostelería se compra en juegos completos y se completa con las piezas de presentación. Los platos llanos y los boles cubren el servicio diario, mientras que los platos especiales de ostras y sushi y los bajoplatos rematan la puesta a punto de mesa.
Juegos completos y piezas sueltas, repartidos en tres grupos: platos y boles de servicio diario, platos especiales de ostras y sushi, y bajoplatos para rematar la mesa.
La porcelana pesa menos y da un acabado más fino en el emplatado. La cerámica y el gres aguantan más y encajan con lo rústico o lo pintado a mano. Díganos qué estilo de servicio tiene y le orientamos.
Sí. Coordinamos platos, boles, bajoplatos, cristalería y cubertería para que la mesa se lea como un solo conjunto. Mándenos las piezas que ya tiene y partimos de ahí.
Las piezas de artesanía sí: los platos de sushi en porcelana, el plato de ostras y los pintados a mano o de sashimi se envían sueltos. El género de trabajo va por caja: los platos de cerámica al por mayor arrancan en 20 o 30 piezas por referencia y los bajoplatos en 100. El precio de los platos de restaurante al por mayor se calcula sobre los comensales, así que díganos cuántas mesas monta y cada cuánto rotan.
Las tres salen del mismo género, pedido de otra manera. Para un bufé o un banquete servido, el grupo de platos y boles. En boda casi siempre son los bajoplatos: vidrio transparente y borde dorado, los que se quedan en la mesa durante toda la comida. En hotel es el mismo plato en serie más larga, así que díganos el número de habitaciones y cada cuánto repone roturas.
Dos líneas, las dos en cantidades de hostelería: boles de sopa en cerámica blanca desde 30 piezas, y boles y platos en porcelana negra desde 30. Si la forma que necesita no está en catálogo —ramen, poke, un plato hondo de pasta—, pregúntenos: los boles están entre lo más fácil de conseguir contra muestra.