El barril se queda en la bodega, que es donde hay sitio para él, y la cerveza se enfría por el camino hasta el grifo. Para una tirada corta basta un enfriador de cerveza de banco de hielo o de paso directo. Si el recorrido va de la bodega a la barra, el frío lo lleva el glicol en línea.
El kegerator mantiene frío el propio barril dentro del mueble. El enfriador deja el barril donde está y enfría la cerveza al pasar por un serpentín, de modo que llega fría al vaso.
El banco de hielo encaja en una tirada corta, con el barril cerca de la barra: la cerveza pasa por un serpentín sumergido en un baño congelado, igual que en un jockey box. El glicol es para tirada larga y bombea refrigerante entre 10 y 30 m desde el cuarto de barriles, sin tocar la cerveza.
Dimensione por la hora de más trabajo, no por el número de grifos: hay desde una sola línea hasta 120 L/h repartidos en seis serpentines. Díganos cuánto se tira en punta y cuántas marcas mantiene abiertas y se lo buscamos.
El banco de hielo tarda unas 3 horas en formar el baño desde frío, así que se enciende antes del servicio y no durante.
El enfriador de glicol enfría un baño de glicol y lo bombea junto a la línea de cerveza. A ese haz se le llama pitón o línea troncal, y al conjunto, tirada larga. Es la respuesta estándar siempre que la bodega queda a más de unos metros del grifo. El grupo de glicol es la bomba y el depósito. Para una o dos líneas está la versión pequeña, el enfriador de línea. El ventilador de columna sopla aire frío por dentro para que el último medio metro no caliente la cerveza. Y si los barriles pueden estar junto a la barra, la alternativa es un sistema de refrigeración de barriles.