El congelador industrial vertical ocupa suelo y lo devuelve en acceso: se ve lo que hay sin desenterrar tres capas, y esa es la diferencia entre un género que rota y otro que envejece callado en el fondo. Junto a los verticales hay arcones y modelos de acero inoxidable.
El vertical ahorra suelo y ordena el género. El arcón guarda más por metro cuadrado y va mejor para volumen. Díganos qué almacena y se lo ajustamos.
La de conservación estándar de congelados. El rango exacto lo confirmamos modelo a modelo.
Por el volumen de congelado y por la frecuencia de entrega. Díganos los dos datos y lo dimensionamos.
El vertical mantiene peor la temperatura y mejor el género: cada paquete queda a la vista y con su fecha. El arcón sale más barato por litro y pierde menos frío al abrir la tapa, por eso se lleva el volumen y los helados. Para helado a la vista del cliente, el arcón lleva tapa de cristal.
Una puerta para una línea pequeña, dos puertas para una cocina media, y un vertical de dos puertas donde la entrega llega una vez por semana. A partir de ahí ya no es un armario: se pasa a maquinaria de industria alimentaria o a una cámara, y la decisión deja de ser de mueble para ser de obra.