Las cubetas no son una preferencia: lavar, aclarar y desinfectar es lo que el inspector espera ver en una cocina sin lavavajillas. Por eso el fregadero industrial de acero inoxidable viene de tres cubetas, de lavado de ollas o como lavamanos, y se fabrica conforme a la normativa de higiene de la zona de servicio.
Para lavar, aclarar y desinfectar a mano. Es la disposición de tres cubetas que muchas normativas de higiene alimentaria exigen para la vajilla y los utensilios de la zona de servicio.
La mayoría lleva un fregadero de varias cubetas para el lavado y al menos un lavamanos específico. El número exacto lo marcan la normativa local y su distribución, así que cuéntenos cómo es la cocina y le aconsejamos.
Sí. Todo lo de esta categoría, desde los de dos y tres cubetas hasta el lavamanos mural de acero 304, está fabricado para durar, para la higiene y para cumplir la normativa.
Donde las ollas se lavan a mano, el estándar es el fregadero industrial de tres cubetas, una por etapa. Ese fregadero más un lavamanos independiente es el mínimo habitual con el que una cocina pasa la inspección, y el de bajo barra y el de ollas se añaden cuando la distribución reparte el trabajo.
Un vertedero a ras de suelo para el agua de limpieza, un separador de grasas bajo la línea de lavado para que la grasa no llegue nunca al desagüe, y un fregadero de gran formato para las salas de producción, donde los recipientes no caben en una cubeta.
Sí: lavabos para los aseos de público en el mismo acero inoxidable y también en cerámica, con grifería de sensor o de palanca a juego con el resto de la reforma y el equipamiento.