Aquí el agua no está solo caliente: el lavavajillas de capota y la máquina de cinta de cestas lavan a temperatura de desinfección. El tamaño se mide en cestas por hora. Para calcularlo sin engañarse, divida los comensales de un servicio entre lo que dure su hora punta.
El de capota encaja en servicios de volumen medio, mientras que el túnel de cinta de cestas despacha mucho volumen sin parar. Díganos sus comensales en hora punta y le ajustamos la producción.
El de capota trabaja cesta a cesta, un ciclo cada vez, y el túnel pasa las cestas sin detenerse. Díganos sus comensales en hora punta y le dimensionamos la clase de máquina.
Un lavavajillas industrial pide corriente, agua caliente y desagüe, y muchas veces un descalcificador. Le indicamos las conexiones del modelo que elija.
El lavavajillas industrial bajo mostrador hace unas 30 cestas por hora y cabe donde iría uno doméstico. El de capota dobla esa cifra. La máquina de cinta de cestas es para locales donde los platos llegan sin pausa en vez de a oleadas.
La zona de lavado es más que la máquina: mesas a los dos lados, una ducha de prelavado, cestas para cada tipo de pieza y un descalcificador si el agua es dura. Lo que acorta la vida de una máquina es la cal, y descalcificar la entrada sale más barato que desincrustar dos veces al año.