El lavavasos hace un ciclo corto y después abrillanta. Un lavavajillas de cocina deja una película que se carga la espuma de la cerveza y marca cada huella bajo la luz de la barra. Por eso la barra que comparte máquina con la cocina acaba abrillantando a mano de todas formas.
Ciclos cortos y suaves con la química adecuada dan un vaso limpio y sin marcas más rápido que un lavavajillas.
El lavavasos trabaja con ciclos más rápidos y menos calientes, ajustados a la cristalería y al volumen de barra. Se lo buscamos para su barra.
Algunos equipos y accesorios sí. Si no, se combina con una abrillantadora de vasos. Le indicamos las opciones.
Un lavavasos bajo mostrador va en la propia barra, y ese es todo el sentido: el vaso sale del mostrador, entra en la máquina y vuelve limpio sin que nadie tenga que ir hasta la cocina. Con un ciclo de dos minutos, un servicio con trabajo no se queda sin cristalería y no hace falta doblar el stock.
Sueltos, como placa de chorros, no. El enjuagador viene integrado en el enfriador de cerveza mural de 12 grifos: queda debajo de los grifos y enjuaga cada vaso antes de tirar. Para botellas hay una enjuagadora independiente. Si quiere enjuagadores empotrados en su propia barra, consúltenos: eso es un aprovisionamiento a medida, no un artículo de esta categoría.