El cocedor sous vide no se compra por dejar el género más tierno, se compra por el reloj: el termocirculador de inmersión y la cuba mantienen la temperatura fijada con un margen de fracciones de grado, y lo que espera a temperatura de servicio no se pasa. Por eso el pase deja de ser una carrera.
El género se envasa y se cuece en un baño de agua a temperatura exacta. El resultado es uniforme, constante y tierno, y casi no hay que estar encima.
El termocirculador se sujeta a cualquier recipiente y encaja donde la preparación varía. La cuba integrada es para una partida fija y de más volumen. Díganos sus comensales y le orientamos.
Por lo general sí: el género se envasa al vacío antes de entrar en el baño, y el cocedor sous vide rinde mejor junto a una envasadora de nuestra gama de conservación.